INOVACION EDUCATIVA
Hablar de innovación supone, en primer lugar, la necesidad de establecer
con claridad los diversos significados que se dan al término y su relación con
conceptos como el de cambio y el de mejora que, en muchas ocasiones se utilizan
como sinónimos, pero que no son tales, aunque su significado pueda estar
estrechamente vinculado con la innovación. Con base en la etimología del
término, se puede hablar de innovación en el sentido de la mera introducción de
algo nuevo y diferente; sin embargo, este significado, deja abierta la
posibilidad de que ese "algo nuevo" sea o no, motivo de una mejora.
Algunas veces, el término innovación es utilizado para designar una
mejora con relación a métodos, materiales, formas de trabajo, etc., utilizados
con anterioridad, pero la mejora por sí sola puede, o no, ser innovación; por
ejemplo, un método puede mejorar porque se aplica con más conocimiento de causa
o con más experiencia, y en este caso no hay una innovación, mientras que si el
método mejora por la introducción de elementos nuevos, la mejoría puede ser
asociada entonces a una innovación. "la innovación es la selección,
organización y
Utilización creativas de recursos humanos y materiales de maneras nuevas
y propias que den como resultado la conquista de un nivel más alto con respecto
a las metas y objetivos previamente marcados" Por otra parte, una
innovación para ser considerada como tal, necesita ser duradera, tener un alto
índice de utilización y estar relacionada con mejoras sustanciales de la práctica
profesional, esto establecerá la diferencia entre simples novedades (cambios
superficiales) y la auténtica innovación.
Ámbitos de la innovación educativa La definición de los ámbitos a tomar
en consideración para procesos de innovación puede ser abordadas bajo
diferentes perspectivas: desde las reduccionistas que centran su atención
exclusivamente en el proceso de enseñanza hasta las perspectivas más
comprehensivas e integradoras que intentan recuperar diferentes ámbitos para la
innovación educativa
La formación docente y la innovación educativa pueden ser articulados bajo dos líneas de discusión: la relación teoría-práctica y la innovación curricular.
La formación docente y la innovación educativa son dos conceptos y campos que se implican, ya que la innovar supone la construcción de nuevos aprendizajes, que a su vez representan el desarrollo de procesos formativos (Calderón, 1999).
En ese sentido, los procesos generados por la innovación y que se traducen en proyectos de mejoramiento para las acciones educativas conducen progresivamente a la interrelación de la teoría y la práctica.
La formación docente y la innovación educativa pueden ser articulados bajo dos líneas de discusión: la relación teoría-práctica y la innovación curricular.
La formación docente y la innovación educativa son dos conceptos y campos que se implican, ya que la innovar supone la construcción de nuevos aprendizajes, que a su vez representan el desarrollo de procesos formativos (Calderón, 1999).
En ese sentido, los procesos generados por la innovación y que se traducen en proyectos de mejoramiento para las acciones educativas conducen progresivamente a la interrelación de la teoría y la práctica.
Los procesos de innovación son capaces de generar nuevos conocimientos
(saber didáctico profesional) y están mediados por procesos de sistematización
(investigación de, para y en la acción) que representan en gran medida la
condición de los procesos formativos.
En educación, el proceso de innovación se caracteriza además por la
complejidad que supone introducir cambios sustanciales en los sistemas
educativos, dado que la mayoría de dichos cambios involucra también nuevas
formas de comportamiento y un acercamiento diferente a los estudiantes. Aún
cuando la innovación estuviera referida a materiales, como por ejemplo un nuevo
tipo de libro de texto, ésta tiene que ir acompañada de una actitud favorable
por parte de los docentes que se encargarán de manera directa de su
utilización, de la comprensión de los supuestos teóricos y metodológicos que
orientaron su elaboración, de la disposición a sustituirlos por otros que ya
les eran ampliamente conocidos, etc.
Así, las innovaciones en educación tienen ante sí,
como principal reto, los procesos de adopción por parte de las personas, los
grupos y las instituciones; las cosas materiales y la información son desde
luego más fáciles de manejar y de introducir, que los cambios en actitudes,
prácticas y valores humanos.
Según Wesley, en la innovación educativa se dan tres procesos que son, de alguna manera, fuentes de la misma:
Según Wesley, en la innovación educativa se dan tres procesos que son, de alguna manera, fuentes de la misma:
* En primer lugar, las innovaciones ocurren generalmente
mediante la acumulación de una variedad de cambios: algunos muy pequeños, como
la introducción de un nuevo tipo de material didáctico, otros de mayor
amplitud, como la transformación de los sistemas de formación de docentes; los
diversos cambios se van desarrollando lentamente, pero por lo general, el
efecto total es una mejora continua del sistema educativo en su conjunto.
* En segundo lugar, existen los cambios que se
desarrollan desde la base, esto es, la generación constante de nuevas ideas por
parte de los involucrados en el sistema educativo, algunas de esas ideas,
especialmente las que el sistema está preparado para asimilar, son
transformadas e incorporadas en consonancia con sus propias normas y prácticas.
* En tercer lugar, los cambios ocurren a través de
decisiones emanadas de una política adoptada: una autoridad del gobierno
central, regional o local, decide adoptar una idea nueva y dicta los
reglamentos e instrucciones necesarias para llevarlas a efecto.
Cabe en este momento analizar que los planteamientos
de Wesley necesitan relativizarse con base en las características de la
innovación, establecidas en párrafos anteriores.
Cuando se presenta la innovación como acumulación de
una variedad de cambios, cuyo efecto total es una mejora del sistema educativo
en su conjunto, habrá que considerar que, la mera acumulación de cambios,
difícilmente traerá como consecuencia una innovación; se requeriría en todo
caso, que cada uno de los cambios introduzca elementos nuevos que produzcan mejoras,
y además, que los diversos cambios que están ocurriendo, apunten hacia
objetivos comunes o complementarios.
Cuando se explica que la innovación puede ocurrir como asimilación de las nuevas ideas que van surgiendo "desde la base", se corre el riesgo de asumir que no es necesario un proceso de sistematización, formalización, seguimiento y evaluación de lo que ocurre cuando dichas ideas se convierten en el sustento de determinadas acciones dentro del sistema, o de creer que las innovaciones se asimilan prácticamente de manera espontánea y natural.
Cuando se explica que la innovación puede ocurrir como asimilación de las nuevas ideas que van surgiendo "desde la base", se corre el riesgo de asumir que no es necesario un proceso de sistematización, formalización, seguimiento y evaluación de lo que ocurre cuando dichas ideas se convierten en el sustento de determinadas acciones dentro del sistema, o de creer que las innovaciones se asimilan prácticamente de manera espontánea y natural.
Finalmente, cuando se identifican como fuente de
innovación decisiones emanadas de la política educativa, la experiencia ha
mostrado que la historia de la educación hace referencia a múltiples ejemplos
de cambios que jamás impactaron favorablemente a los sistemas educativos, por
haberse introducido unilateralmente, como decisión de autoridades en turno, sin
un profundo análisis de las condiciones y necesidades del sistema para el que
fueron propuestos.
Así, resulta difícil establecer que la innovación pueda presentarse, de manera segura, por alguna de las vías señaladas, aunque cualquiera de ellas podría favorecerla, siempre y cuando se den condiciones que eviten los riesgos que acaban de mencionarse.
Así, resulta difícil establecer que la innovación pueda presentarse, de manera segura, por alguna de las vías señaladas, aunque cualquiera de ellas podría favorecerla, siempre y cuando se den condiciones que eviten los riesgos que acaban de mencionarse.
La innovación educativa, como cualquier actividad laboral y humana, está
llena de contradicciones y dilemas. Se encuentra siempre este concepto y
principios contrapuestos: libertad e igualdad; certeza e incertidumbre;
realidad y utopía; atomía y control; riesgo y seguridad; individualidad y
colectividad, entre muchas otras. Esta estructura antinómica no constituye en
absoluto un obstáculo y un freno a la innovación si no todo lo contrario: su
bordaje obliga a la reflexión continua sobre todo cuando acontece a la vida
escolar y alimenta y dinamiza cualquier proceso innovador.
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